Alternando con las verdaderas estrellas del Saprissa (1963 y 1964)

Alternando con las verdaderas estrellas del Saprissa (1963 y 1964)

Don Ricardo Saprissa fue amigo de mi tío Yiyi, con quien competía en torneos de tenis durante los primeros años de su llegada a Costa Rica. No obstante, la relación frecuente ocurrió al adquirir él la estación de gasolina frente al Gimnasio Nacional, donde antes estuvo el famoso bar “El Ranchito”. Esto propició que nos tratáramos más de cerca y que me invitara, junto con otros muchachillos del barrio, para acompañarlo y entrar de gratis al Estadio Nacional cuando jugaba Saprissa. Entre ellos estaba el futuro gran delantero Francisco “Chico” Hernández, dos años mayor que yo, quien ya destacaba en los infantiles del Saprissa. También fue por influencia de don Ricardo que se me dio la oportunidad de unirme a la división menor del Club Mamenic FC, de la categoría “Mosquitos”, que estaba constituida por la reserva de jugadores saprissistas en edades entre 12 y 14 años, quienes terminamos campeones esa temporada y subcampeones a la siguiente con un excelente equipo.

Nunca olvido un paseo para jugar un par de partidos contra equipos locales en la cancha de Juan Viñas, camino a Turrialba, tras los cuales toda la muchachada de mosquitos e infantiles del Saprissa, incluidos mi compañero Chatillo Piedra y Chico Hernández, nos bañamos en la poza de un río, junto con don Ricardo y nuestros entrenadores, disfrutando de una sana camaradería. 

Asimismo, pude conocer de cerca al famoso portero Mario “Flaco” Pérez, junto con el primer extranjero que fichó con Saprissa, el delantero uruguayo Oldemar Saconne, quienes eran nuestros héroes. De hecho, un sábado fuimos Jorge y yo con mi compañero Manolo Zeledón, vecino cercano de ellos, para verlos entrenar con la primera división del Saprissa, en la cancha norte del Estadio Nacional. Tras el entrenamiento, ambos tuvieron la gentileza de llevarnos en su mismo taxi, por lo que yo no cabía del gusto al contarles a mis padres que el “Flaco” Pérez y Saconne nos habían traído hasta mi casa.

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