Intérprete del Padre Francis MacNutt en su curso de sanación (1979)

Intérprete del Padre Francis MacNutt en su curso de sanación (1979)

Mi inglés era bastante fluido en los primeros años, tras el regreso de Michigan, y en los ámbitos religioso o eclesial comprendía muy bien las líneas temáticas de los charlistas. Por tal razón, en sus visitas a nuestra Comunidad tuve la oportunidad de traducir las pláticas de líderes tales como Steve Clark, Bob Morris o Bruce Yocum. Lo que resultó inesperado fue que se me pidiera el servicio de intérprete en un curso que ofrecía la Renovación Carismática, a más de cien líderes laicos, sobre la oración por sanación. Quien dirigía el equipo visitante, responsable por esta experiencia, era el sacerdote dominico Francis MacNutt, muy renombrado en el ámbito católico de los EE. UU., así como internacionalmente. Yo estaba familiarizado con su libro “Sanación” y otras publicaciones suyas, además de ciertos talleres que daba sobre ese tema en congresos a los que había asistido. De hecho, en Kansas City, cuando pude servir en la tarima principal para la misa presidida por el Cardenal Suennens, él era uno de los sacerdotes concelebrantes. Mi sorpresa fue que, en esta ocasión, me solicitaran desempeñar el rol de traductor oficial y así poderlo conocer personalmente. Resultó ser un hombre muy centrado en el Señor y de un trato fraternal cercano. Esto me permitió trascender al personaje famoso, de quien tanto había oído hablar, para convertirse en un hermano mayor en la fe que tenía mucho que enseñarme. Me asombraba verme al lado suyo en el escenario de aquel auditorio colmado de gente, en el antiguo Seminario Menor de Tres Ríos, y facilitar la comunicación para que todos pudieran entenderlo. Incluso, cuando él solicitaba que subieran personas con dolencias específicas para orar por ellas, yo le traducía sus recomendaciones sobre el tipo de oración que convenía en cada caso. Además, al estar allí, yo me unía al equipo de sanación, mientras oraban por cada enfermo, pues en tales momentos no requerían de un intérprete, sino de alguien más que apoyara la petición en fe, dirigida a nuestro Padre Dios, en el nombre de su Hijo Jesús. Durante esos días pude ser testigo de oraciones respondidas de forma sobrenatural que me edificaron mucho. Posteriormente, Francis MacNutt hizo solicitud formal, ante la Santa Sede, para obtener la dispensa del ministerio sacerdotal y contrajo matrimonio con Judith Sewell, una misionera a quien él había conocido en Jerusalén. Desde entonces, ambos continuaron en un ministerio de sanación que ha trascendido a mucha gente. 

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