Con Carlos Mejía Godoy esperamos el Año Nuevo en Estelí (1980-81)

Aunque meses antes del triunfo Sandinista estuve en el Teatro Nacional para una presentación suya, con el Grupo de Palacagüina, a Carlos Mejía Godoy no lo conocía personalmente. No obstante, durante los años setenta pude tratar a personas muy cercanas a él. Luis Enrique Mejía, su hermano y también cantautor, vivió en San José durante la etapa de mi bachillerato en Psicología y nos vimos en distintas ocasiones. Incluso le regalé una vez el libro “El payador perseguido”, de Atahualpa Yupanqui, que había traído de Argentina. Por otra parte, Carlos “Chale” Mántica, quien nos visitaba a veces como coordinador de la Comunidad Ciudad de Dios, en Managua, y que era muy cercano con Carlos Mejía Godoy, en una ocasión cantó para nosotros varias canciones de “La Misa Campesina” de su amigo cantautor. En aquel convivio, justo la noche de la caída del dictador Somoza, le escuché cantar también “La viejecita de Mozambique”, sobre un sacerdote que ellos apreciaban mucho, el padre Victoriano Arizti, del País Vasco, con quien luego pude relacionarme en encuentros de nuestras comunidades. En fin, Carlos Mejía Godoy, compositor y cantante, ya era para mí muy conocido a través de estas personas, y no sólo por sus grandes éxitos de entonces, tales como “Alforja Campesina”, “El Cristo de Palacagüina”, “Clodomiro el Ñajo”, “Son tus perjúmenes mujer” o «Quincho Barrilete», que ganó el Festival de la OTI de Madrid en 1977, interpretada por Guayo González.

Mi noviazgo con María Helena se empezó a gestar en julio de 1980, durante una vacación en Playas del Coco, y nos comprometimos a principios de diciembre. Yo no conocía personalmente a mi suegra, la “Mama” Yolanda, ni tampoco a la mayoría de sus parientes. Por tal razón, le escribí una carta para comunicarle nuestro compromiso y el deseo de llegar a pasar el fin de año con ellos en Estelí, donde pudiéramos celebrar, junto con toda su familia, este momento tan especial. Siendo María Helena la mayor de seis hermanos, allí tuve ocasión de compartir con Luz Angelina y su futuro esposo Denis, Yolanda María y su marido Danilo, así como con los hermanos menores Ronald y Marcial. Sólo a Francisco, quien residía en Venezuela, vine a tratarlo hasta años después. Esos días de convivencia familiar nos unieron mucho y, de manera especial, nuestra celebración para esperar el Año Nuevo de 1981, en que se dio una sorpresa que jamás me hubiera esperado. Invitado por mi concuño Danilo Rodríguez, se sumó a nuestro festejo su amigo, Carlos Mejía Godoy, quien departió un largo rato con nosotros en la casa de mi suegra. Junto a otros tres músicos, de origen campesino, amenizaron con sus cantos y anécdotas aquella velada, algo que indudablemente ha quedado para siempre en mi recuerdo.

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